HISTORIA de Salta

                                           Tiempos prehispánicos

 Las evidencias arqueológicas encontradas en Salta y las provincias vecinas inducen a pensar que el ser humano comenzó a poblar la región hace unos 10.000 años, mediante migraciones sucesivas provenientes del Norte. Hacia el siglo XV, poco antes de la llegada de los españoles, el territorio valliserrano y andino estaba habitado por los humahuaca y diaguitas siendo las principales parcialidades de estas etnias los pulares, guachipas, hualfines, amaichás, quilmes, yavis, churumatas, tomatas y tolombones. Como poseían una misma lengua en común (el cacán) fueron agrupados bajo el nombre de diaguitas , si bien su autoetnónimo era el de paziocas o pacciocas.

En la región de la Puna habitaban los lickan-antay de habla cunza, más conocidos como "atacamas", principalmente los del grupo lipe-chicha, de cultura muy semejante a la diaguita (fue entre los s XII y XV que se desarrolló el Señorío de Tastil originado por los lickan-antay). Hacia 1470-80 todas estas etnias y parcialidades fueron conquistadas y sometidas por los incas procedentes del Perú quienes instalaron su principal centro de dominación colonial en Sikuani (aproximadamente la actual Chicoana).

En el Chaco Salteño, en tanto, habitaban y habitan : wichís (llamados a partir de la invasión quechua: "matacos"), chanés, chorotís, chiriguanos e incluso qom'lek ( comúnmente llamados por los guaraníes: "tobas"), así como grupos de vilelas, los quechuas difundieron la denominación de “cunco” (“salvaje”) y “chavanco” para el conjunto de etnias de la región chaqueña.
                                                                                         Época colonial
                                                                                                              
El primer español en adentrarse en esta zona fue Diego de Almagro, en 1535. Le siguió luego Diego de Rojas en 1542, quien pasó por el sur de la provincia.

En 1563, el rey de España Felipe II expidió una Real Cédula determinando los límites jurisdiccionales de la Audiencia de Charcas dentro del Virreinato del Perú, incluyendo dentro de ellos a la gobernación del Tucumán. De este modo se la separó de Chile, separación que se completó en 1564 con el nombramiento de un gobernador para la "provincia del Tucumán, Diaguitas y Juríes", con residencia en la ciudad de Santiago del Estero. El actual territorio salteño quedó incluido en la nueva gobernación.

En 1566 llegaron al actual territorio de Salta tres capitanes, Jerónimo de Olguín, Diego de Heredia y Juan de Barzocana, quienes amotinados contra la autoridad del gobernador Francisco de Aguirre, fundaron una ciudad a la que llamaron Cáceres, sobre la margen izquierda del río Pasaje (en lo que hoy es el departamento de Anta). La población fue refundada el 15 de agosto de 1567 por Diego de Pacheco rebautizándola Nuestra Señora de Talavera del Esteco, pero poco tiempo después desapareció.

Don Hernando de Lerma, siguiendo órdenes del virrey Francisco de Toledo, estableció el primer poblado permanente al cual llamó San Felipe de Lerma en el Valle de Salta el 16 de abril de 1582. Según la tradición, Lerma se hizo odioso a los habitantes motivo por el cual, tras el deceso de éste, la población comenzó a ser llamada San Felipe el Real o Ciudad de Salta.

En 1592 Juan Ramírez de Velazco fundó Madrid de las Juntas, en la unión de los ríos Pasaje y Piedras, trasladada por el gobernador Alonso de Rivera en 1609 a tres leguas al oeste llamándola Talavera de Madrid. Aunque se popularizó el nombre Esteco en recuerdo de la abandonada Nuestra Señora de Talavera de Esteco de donde provenían muchos de sus habitantes. Esta ciudad fue visitada por San Francisco Solano y estuvo envuelta en leyendas debido al lujo de sus habitantes, hiedo destruida por un terremoto el 13 de septiembre de 1692.

La región formó parte del Virreinato del Perú hasta 1776, en que la corona española creó el Virreinato del Río de la Plata.
Al subdividirse administrativamente el Virreinato del Río de la Plata, conforme a la Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, la actual provincia de Salta quedó ubicada dentro de la Gobernación Intendencia de San Miguel de Tucumán. La Real Cédula del 5 de agosto de 1783, suprimió la Gobernación Intendencia del Tucumán, con lo cual Salta junto con Catamarca, Santiago del Estero, Jujuy, Tucumán y la Puna de Atacama, pasó a integrar la nueva Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán, con sede gubernativa en Salta (desde 1792). Mientras el resto del territorio formó la de Gobernación Intendencia de Córdoba del Tucumán que incluía a Córdoba, San Luis, Mendoza, San Juan, La Rioja y pequeños sectores occidentales de la actual provincia de Santa Fe.

En 1794 se funda la estratégica ciudad de San Ramón de la Nueva Orán, nexo directo entre las ciudades de Tarija y Salta.

En 1807 por Real Orden Tarija es, con cabildo sufragáneo, incorporada a la Intendencia de Salta del Tucumán en los aspectos militares y eclesiásticos, pero continuaba dependiendo de Potosí en cuanto a lo administrativo al momento de la Revolución de Mayo, hecho que dio lugar al litigio posterior entre Argentina y Bolivia sobre la posesión de la ciudad y su territorio.

                                                                              Independencia y Luchas Civiles  
 A fines de 1810 el cabildo de Salta se suma a la Revolución de Mayo, llegando en 1811 el primer contingente del Ejército del Norte. Entre el 29 de enero y el 10 de marzo de 1812 la ciudad de Salta estuvo ocupada por las fuerzas realistas.

Tras la decisiva batalla de Salta del 20 de febrero de 1813, Manuel Belgrano logra que todo el noroeste quede libre, aunque se mantuvieron esporádicos ataques realistas desde el Alto Perú hasta 1826.

Por decreto del 8 de octubre de 1814, el Director Supremo Gervasio Posadas creó la provincia de Salta al dividir la Intendencia de Salta del Tucumán, liderada por el general Martín Miguel de Güemes, provincia que abarcaba un territorio mayor que el actual (toda la actual provincia de Salta, más Tarija con Chichas y Lípez, Jujuy y el litoral de Antofagasta-Atacama).

Luego de la Revolución de Mayo, el caudillo Martín Miguel de Güemes resistió varios intentos de invasión de parte de los realistas comandados por Pedro Antonio Olañeta. Su actuación y la de su ejército conocido como "Los Infernales" (Véase: La Guerra Gaucha) fue constante desde 1815 hasta su asesinato durante una emboscada en 1821, esta actividad se continuaba en Tarija mediante las tropas gauchas acaudilladas por Eustaquio Méndez y Manuel Pérez de Uriondo.

Entre el 15 de abril y el 4 de mayo de 1817, la ciudad de Salta estuvo ocupada por las fuerzas españolas del general José de La Serna.

Entre el 31 de mayo y fines de junio de 1820, las fuerzas realistas del general Juan Ramírez Orozco mantuvieron ocupada nuevamente la ciudad de Salta.

Entre el 7 de junio y el 14 de julio de 1821, se produjo la última ocupación de la ciudad de Salta por las tropas españolas de Pedro Antonio de Olañeta, saldándose con la muerte de Martín Miguel de Güemes. [1]

El 26 de agosto de 1826 un golpe de estado separó a Tarija de Salta y de Argentina, anexándola a Bolivia (facilitó tal hecho la Guerra argentino brasileña y la lucha de facciones en Argentina así como el intento de ciertos gobernantes salteños por mantener a Tarija como sufragánea de Salta).
El Congreso nacional, por ley del 30 de noviembre de 1826, elevó a Tarija a la categoría de provincia, aunque no volvió ya a territorio argentino.

El 22 de noviembre de 1834, Jujuy se separa de Salta y se transforma en una nueva provincia argentina con el apoyo del gobierno boliviano del mariscal Andrés de Santa Cruz.

En 1884, San Ramón de la Nueva Orán es separada de Salta para crear el Territorio Nacional de Orán, aunque dicha región administrativa resultó efímera ( prácticamente sólo existió en los documentos ), siendo prontamente restituida a Salta.
Por Ley N° 1.532, del 16 de octubre de 1884, llamada "De Organización de los Territorios Nacionales", se fijaron los límites de los Territorios Nacionales del Chaco y de Formosa, fijando el límite oriental de la provincia de Salta: "Por el Norte una línea que partiendo de las Barrancas, sobre el río Salado, pasa por la intersección de la línea rumbo sur del Fuerte Belgrano con el Bermejo".

A fines del Siglo XIX el ejército argentino lanzó una ofensiva militar a fin de someter y dominar a las poblaciones de qomleks, wichis y chiriguanos que habitaban en La Banda Grande (el Chaco). Como resultado de la misma toda la región chaqueña fue puesta bajo la órbita del Estado Nacional, posteriormente la Provincia se ensanchó hacia el Este. Pero en la ofensiva también fueron muertos millares de indígenas y las tribus sobrevivientes perdieron sus tierras.

Por el tratado del 10 de mayo de 1889 con Bolivia, Argentina renunciaba a su reclamo sobre Tarija y Bolivia, en compensación, cedía la Puna de Atacama —territorio que, por otra parte, había sido incorporado a Salta ya en 1818 por Martín Miguel de Güemes—, que se encontraba en poder de Chile luego de la Guerra del Pacífico (1879-1880). Esta maniobra boliviana le otorgaba a la Argentina un territorio que formó parte del Virreinato del Río de la Plata, pero que de hecho estaba en manos de Chile, buscando forzar una guerra entre Chile y Argentina. Como Chile se negara a entregar los territorios cedidos por Bolivia, se decidió someter la cuestión al arbitraje del diplomático estadounidense William Buchanan que en 1899 otorgó a la Argentina el 75% del territorio en disputa y el resto a Chile. Por la Ley N° 3.906 del 9 de enero de 1900 se organizó el Territorio de Los Andes. Por decreto del 12 de mayo de 1900, el Poder Ejecutivo Nacional dividió al Territorio de Los Andes en tres departamentos administrativos: el de "Susques o del Norte", que limitaba al Este con la Provincia de Jujuy, cuya cabecera sería el poblado de Susques; el departamento de "Pastos Grandes o del Centro", lindante con la Provincia de Salta y el departamento de "Antofagasta de la Sierra o del Sur", confinando por la Provincia de Catamarca.

                                                                                          Siglo XX
La Provincia de Salta cedió el pequeño departamento de San Antonio de los Cobres (aproximadamente 5500 km²) por Ley N° 4.059 de 1902 para ser la capital del territorio, formándose con ella un cuarto departamento en el Territorio de los Andes.

En 1925 la cuña de Yacuiba fue cedida a Bolivia a pesar de estar al sur del paralelo que porta el límite internacional acordado, esto se debió a que Bolivia necesitaba conservar una población en el área del Chaco.

En 1943 el Gobierno Nacional derogó la existencia de la Gobernación de Los Andes, reintegrando San Antonio de Los Cobres a Salta y junto con éste todo el departamento de Pastos Grandes que correspondía al área central de la extinta gobernación, con ambos departamentos fusionados el estado salteño constituyó el actual departamento de Los Andes (Susques pasó a jurisdicción de Jujuy y Antofagasta de la Sierra a Catamarca).

Durante los años '60 y '70 la provincia (y toda la región noroeste del país) era observada con recelo desde el gobierno nacional ante la posibilidad del surgimiento de movimientos de extrema izquierda. Salta, al igual que el resto del país, vivió el horror de la dictadura militar (1976-1983) y de la violencia política que le precedió. Desaparecieron o fueron asesinados unos 300 salteños, entre ellos el ex-gobernador Miguel Ragone.

El 18 de diciembre de 1979, los gobernadores militares de Salta y de Santiago del Estero, firmaron un Convenio de Límites Interprovinciales en la ciudad de Rosario de la Frontera. Mediante este convenio, que fue aprobado en Salta por la ley provincial N° 5.532, se delimitó completamente la frontera entre ambas provincias. [2] Posteriormente, el gobierno nacional promulgó el decreto-ley N° 22.347 del 2 de diciembre de 1980 aprobando el convenio. [3]

A partir de la reinstauración de la democracia (1983) la provincia ha disfrutado de cierta calma política, mientras provincias vecinas como Tucumán o Catamarca han sufrido constantes y repentinos cambios de gobierno. Los plazos constitucionales se han cumplido y cada cuatro años se renueva la administración.

 

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